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Los cinco elementos

Si nos vamos a lo más primitivo… ¿En qué pensamos? Fuego, tierra, agua… Estos elementos ayudaron al ser humano a sobrevivir y convertirse en lo que es hoy. El fuego nos alejó de los leones, el agua nos permitió viajar y llegar a lugares lejanos, la tierra nos dejó sembrar y cultivar frutos…

Los chinos establecieron hace varios miles de años, mediante la observación de la naturaleza, cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua. De hecho, hasta en sus caracteres se observan las similitudes entre el carácter y el elemento al que hace referencia:

Mi versión de los cinco elementos con los caracteres chinos

Estos Cinco Elementos constituyen, junto con la teoría del Yin y el Yang, los fundamentos de la medicina china.

Al principio no entendía qué tenían que ver con lo que iba a aprender, hasta que empecé a atar cabos y a comprender que cada elemento hacía referencia a unos órganos y características específicos, y que todos ellos, al igual que ocurre con el agua que recorre los caminos de tierra y apaga el fuego, están relacionados y se ayudan (o perjudican si están en desequilibrio) mutuamente.

El libro Shang Shu, escrito durante la dinastía Zhou del Oeste (1000.771 aC.) menciona los Cinco Elementos de la siguiente manera: «Los cinco elementos son el Agua, el Fuego, la Madera, el Metal y la Tierra. El Agua desciende y humidifica, el Fuego llamea hacia arriba, la Madera puede ser doblada y enderezada, el Metal puede ser moldeado y endurecido, la Tierra permite la siembra, el crecimiento y la cosecha».

Esta descripción no solo ofrece una idea general de lo que pensaban en esa época, sino que también nos ayuda a comprender cómo funciona nuestro organismo según la medicina china. Por ejemplo, cuando una persona está “que arde”, muy enfadada, con prontos y con la cara y ojos rojos, puede que tenga Fuego y que necesite líquidos (Agua) para apagar ese Fuego; cuando una persona no para de pensar en lo mismo una y otra vez, necesita Metal para “cortar” esos sentimientos en bucle.

Son solo unos ejemplos de algo mucho más amplio, pero que nos dan a entender el importante papel que tienen en un principio. Por ejemplo, el Riñón (los riñones, en realidad) se relaciona con el Agua, el frío, el miedo, la sal, los oídos y los huesos. ¿Qué ocurre cuando llega el frío? Nos duelen los huesos, las articulaciones. ¿Y cuando tenemos miedo? Nos bloqueamos y encogemos, como cuando tenemos frío. ¿Y si nos apetecen comidas saladas? Nuestro Riñón nos lo está pidiendo (sin pasarnos, porque en ese caso podemos perjudicarlo).

Así como el Agua se relaciona con el Riñón, la Madera se relaciona con el Hígado, el Fuego con el Corazón, la Tierra con el Bazo y el Metal con el Pulmón. Y todos ellos, a su vez, están interrelacionados, por lo que su buen o mal funcionamiento influye al resto.

Al principio tuvimos que memorizar una tabla con las características principales de cada elemento y era muy confuso, no entendía qué relación podían tener con un órgano concreto, pero ahora que estamos dando temas de diagnóstico lo veo todo desde una perspectiva mucho más amplia (“como si estuviera viendo una partida de damas”, tal y como diría mi profesor) y espero poder mostraros esa visión general poco a poco, gracias al blog.

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